El vínculo afectivo (o apego) en la infancia es el lazo afectivo que un niño establece con su cuidador principal (o figura de apego). Éste lazo afectivo pone en marcha una serie de conductas en el niño dirigidas a conseguir y / o mantener la proximidad con su figura de apego (p.ej. llorar y buscar los brazos de la madre cuando se ha hecho daño). Dichas conductas son la expresión externa del sistema de seguridad del niño.

Por qué es importante el vínculo afectivo o apego?

A diferencia de otros animales, los seres humanos nacemos totalmente desprotegidos y necesitados del cuidado de nuestros padres para mantenernos en vida. Des del nacimiento, el bebé pone en marcha una serie de conductas como el llanto, las sonrisas reflejas, la succión o el balbuceo, dirigidas a activar una respuesta cuidadora en sus padres. Prácticamente cualquier conducta que haga el bebé y que produzca una respuesta en el adulto, puede formar parte del establecimiento del vínculo afectivo, y es clave para la supervivencia y futuro desarrollo psicoemocional del niño.

Cómo se forma el vínculo afectivo?

En la formación del vínculo afectivo no solamente juega un papel importante la conducta del bebé, sino también la capacidad del adulto para comprender y dar respuesta a dicha conducta, es decir, su capacidad reflexiva o mentalizadora. Así, por ejemplo, cuando un bebé llora porque tiene hambre y su mamá se acerca y le alimenta, el bebé empieza a darse cuenta de que sus acciones tienen una influencia en su entorno, y eso le proporciona un sentimiento de seguridad y confianza en su capacidad de obtener lo que necesita. Un vínculo afectivo sano, le permitirá desarrollar unos esquemas mentales de confianza y seguridad en sí mismo (como merecedor de atención y afecto) y en los demás (como un entorno amable y afectuoso). Estos esquemas mentales, relacionados con el vínculo que el niño ha establecido con sus padres, serán la base del desarrollo de su autoestima, seguridad para conocer el mundo, y para la construcción de sus relaciones futuras.

Qué pasa con los niños que no desarrollan un apego seguro?

Como se ha dicho, el vínculo afectivo seguro se establece a partir de la confianza del niño de que sus necesidades físicas y emocionales serán satisfechas. Cuando el niño tiene una base segura, es capaz de salir a explorar el mundo con confianza, sabiendo que podrá regresar a su base segura siempre que lo necesite. Sin embargo, aquellos niños que no han desarrollado un vínculo afectivo seguro suelen ser más desconfiados, ansiosos y difíciles de consolar. Pueden aferrarse con más intensidad a su figura cuidadora (dificultando una exploración armoniosa del mundo), ignorar sus estados emocionales y mostrar menos interés en las relaciones interpersonales.

Como es lógico, un vinculo inseguro puede desarrollarse en niños que se encuentran en condiciones “extremas” con sus cuidadores, como por ejemplo aquellos que tienen padres irresponsables, rechazantes, agresivos o ausentes.  Pero también pueden desarrollar un apego inseguro aquellos niños que tienen padres cariñosos pero que no saben entender bien sus necesidades o emociones (padres con dificultades para mentalizar), o padres muy ocupados que solamente responden a las condiciones negativas de su hijo (por ejemplo, cuando el niño llora).

La buena notícia es que el vínculo no es una entidad rígida e inalterable, si no que puede ir cambiando según el contexto, el momento vital y la persona con quién el niño establece la relación. Podría suceder que, por diferentes circunstancias, se establezca un vínculo poco seguro durante la primera infancia, pero que se vuelva más seguro y estable al cabo del tiempo si existe voluntad y compromiso por parte del adulto cuidador.

 

Laia Soler

Psicologa de EDAI