Correr, saltar, bailar, botar una pelota, pelear, LUCHAR por un sueño.

Una vez me preguntaron porqué practicaba deporte, qué era lo que me aportaba, realmente vale la pena tanto sacrificio?

– Sí.

La siguiente pregunta: – ¿Qué deporte practicas?

– TWIRLING

– ¿Tuir qué? – Twirling, respondo con una amplia sonrisa. Un deporte que se practica con un bastón metálico dónde se mezcla la habilidad con el bastón y movimientos de gimnasia, todo esto acompañado de una música. Se practica de forma individual, en parejas o equipos, hay diferentes modalidades y no sólo es un deporte de chicas.

Cuando tu pasión forma parte de tu vida no te supone un sacrificio, disfrutas entrenando y experimentando con el cuerpo, superando tus límites y al fin alcanzando el éxito.

Siempre he mantenido que lo puedes hacer todo, estudiar, entrenar, salir con los amigos… El deporte me ha enseñado, me ha ayudado a crecer como persona, a relacionarme, a entender cómo trabajar en equipo y lo importante que es cada una de las personas que lo conforman. El deporte te aporta valores que un libro no te enseña y una constancia que los dibujos de la televisión no muestran. Practicas día a día y alcanzas tu metas, entonces llega el día de la competición, el día en que debes mostrar todos los resultados. Mil millones de veces has practicado el ejercicio y se reduce todo a una sola oportunidad…

Sientes las pulsaciones, temblor en las manos, y por fin llega la música. Todo empieza, concentración y esfuerzo al máximo. Horas de entrenamiento, sudor, llantos y superación resumidas en dos minutos. Puede salir bien o no, pero de esto va la vida… aprendes y vuelves a intentarlo.

Ojalá todo el mundo descubriese una pasión por la que luchar. Es un sentimiento único.

Luces, nervios y el silencio del público expectante. Mil preguntas te invaden la cabeza… ¡Sí! ¡Arriésgate! Es siempre la respuesta.

 

Marta Torrents

Técnica Administrativa EDAI