En la excelente web del Ayuntamiento de Sant Boi de Llobregat (Barcelona) se recoge una noticia respecto al último programa de Jordi Évole (el cual ha tratado sobre la depresión).

En la noticia, se ofrece un enlace directo al programa

¿Y QUÉ ES LO QUE TIENE TANTO INTERÉS?

Pues lo que ya venía anunciando las OMS desde hace 20 años: que la depresión será el principal problema de Salud Mental en 2030. Bueno, y mejor dicho, la OMS vaticinaba este hecho para 2050, pero las peores expectativas confirman que será ya en 2030. ¡Y no queda tanto, no olviden que tan sólo faltan 12 años!

Les invitamos directamente a ver el programa, y a que extraigan sus propias conclusiones. Pensamos que el interés resta en los testimonios, intimistas, que Évole recoge. Y que además lo hace centrándose en diferentes perspectivas: la del paciente, la del profesional…

Porqué la depresión y, los problemas de salud mental, nos obligan a TODA LA COMUNIDAD a hacernos responsables.

¿Y QUÉ PODEMOS HACER? PREVENCIÓN E IMPLICACIÓN DE TODOS

De nosotros va a depender que invitemos a la clase política a reflexionar (si bien muchos ya lo hacen) en:

1/ La necesidad de mayor prevención en salud mental, cumpliendo por fin el tan ansiado auténtico modelo bio-psico-social, en el que se atienda la parte clínica, pero también factores como la lucha contra el estigma, o la mejora de la calidad de vida del paciente y sus familiares/cuidadores cercanos.

2/ Desde mi amplia experiencia en CDIAPs (Centros de Desarrollo Infantil y Atención Precoz) mucho cuidado con el alarmante aumento (detectado por psicólogos, psiquiatras, y neuropediatras de CDIAPs y CSMIJs) del Trastorno del Espectro Autista. ¡Vigilen con las estadísticas oficiales, que hablan de menos del 1 %, cuando en las realidades de los centros clínicos nos encontramos una demanda creciente! Pensemos más en cómo el sistema puede ayudar a los niños/as con TEA y a sus familias.

3/ A pesar de los avances en Cataluña en el abordaje de los Trastornos Límite de la Personalidad (implementando estrategias provenientes de terapias evidentes, como las lideradas por Fonagy, Kernberg o Linehan) es evidente el incremento de estos trastornos en los últimos años. Como me decía un prestigioso psiquiatra:

“Antes habían histéricas clásicas, muy influidas por una sociedad victoriana y represora; ahora encontramos funcionamientos límites, caracterizados por la inestabilidad emocional e interpersonal y por la impulsividad, y muy ligados a una sociedad líquida”.

 Sociedad líquida, poco madura, de la que nos habla Bauman.

4/ Y por último: pensemos en los trastornos de conducta en la infancia tardía/adolescencia, en sus correlaciones (Fonagy lo señalaba así en un congreso de mentalización en Ámsterdam en el año 2015) con el futuro desarrollo de psicopatología límite. Pensemos en qué podemos mejorar del funcionamiento social y familiar, que favorezca la prevención.

Por tanto pensemos en estas patologías (la famosa depresión de la que nos habla Évole; el Trastorno del Espectro Autista, o el Trastorno Límite y los Trastornos de Conducta previos, para hacer unas políticas sociales y sanitarias aún mejores (de las ya buenas existentes hoy en día).

Porque la prevención nos asegura el futuro, ¡y aún estamos a tiempo! Habilitemos pues a educadores, maestros, y ciudadanía, para prevenir desde el entorno, muchos riesgos de psicopatología futura (para los interesados lean al holandés Van Ijzendoorn, el autor más puntuado en Ciencias Sociales en ISI Web of Knowledge, la base de datos científica más importante del mundo).

 

Jesús Molina

Doctor en Psicología

Psicoterapeuta

Coordinador del CDIAP EDAI Sant Martí