El tema de la adecuada alimentación de nuestros hijos se convierte recurrentemente en motivo de dudas y angustias. Sabedores/as de esto, los/las psicólogos/as  de EDAI realizan regularmente charlas en las guarderías públicas de algunos distritos de Barcelona orientando a las familias.

Como continuación de la primera parte del artículo sobre la alimentación en bebés, seguimos con estrategias y actitudes a adoptar en niños o bebés de más de un año a la hora de comer. Con ese fin, hemos preguntado de nuevo a Carlota Valls y Marta Moreno, psicóloga y logopeda de EDAI, respectivamente.

Lo primero, comentan, conviene que entendamos que los trastornos en la alimentación de los niños pueden ser una señal o síntoma que nos ayude a pensar qué está intentando expresar el niño/a a través de este: dificultad, sufrimiento, inadaptación, oposición, ansiedad …

Los adultos sabemos que en periodos de angustia o en épocas difíciles podemos dejar de comer, o comer más de la cuenta. En esto el niño no es diferente al adulto y cualquier evento, como el nacimiento de un hermano, el inicio de la guardería, un cambio de escuela, tensión familiar, etc. puede afectarle y manifestarlo a través de la comida.

Las profesionales de EDAI nos dan algunos consejos y estrategias para mejorar la relación con ellos a la hora de comer y fomentar una base para la buena alimentación:

  • Hacer de las comidas un espacio para compartir, aprovechar este momento para conectar con ellos: para conversar, hablar de las cosas que se han hecho durante el día, para preguntar… Evitemos hablar únicamente de la comida.
  • Intentar adoptar una actitud de tranquilidad y no mostrarnos ansiosos.
  • Crear rutinas alrededor de la hora de comer, ya que dan seguridad a los niños y permiten que esperen cada comida.
  • Ser flexibles con los pequeños y permitir que se levanten de la mesa cuando hayan terminado
  • No rendirse con los alimentos nuevos, la paciencia es elemental. (Se puede ofrecer un alimento nuevo entre unas 10-15 veces antes de que lo pruebe).
  • Colocar alimentos nuevos cerca de los alimentos que ya les gustan, animarles a que huelan, toquen y prueben nuevos alimentos.
  • Y si vuestros pequeños son movidos, tener la comida preparada antes de que se sienten en la mesa.

 

Y para los más pequeños de la casa:

–               A partir de los 12 meses ofrecer alimentos que puedan agarrarse, masticar y tragar fácilmente. Ofrecerles cubiertos para que empiecen a aprender a alimentarse.

–               No alargar la etapa del biberón más allá de los 2 años, ya que puede interferir en el desarrollo de la musculatura orofacial, y en consecuencia generar dificultades de habla.

–               No retrasar la incorporación de los alimentos sólidos y semi-sólidos ya que ayudan a fortalecer la musculatura orofacial que también será esencial para el desarrollo del lenguaje.

–               Entre los 12 meses y los 2 años, deberían ir introduciendo paulatinamente los alimentos sólidos. Alargar los triturados, dificulta la maduración del tono muscular de la boca, y en consecuencia generar dificultades de articulación.

–               Que el niño / a (mayor de 24 meses) ayude en tareas simples, como poner la mesa o participar en preparar alguna comida.

Por lo contrario, darles la comida mirando la televisión, smartphones o tablets no fomenta que las comidas sean un rato de compartir en familia y distrae a los niños.

También es importante no forzar a los niños a comer ya que suele provocar el efecto contrario, que coma menos. Además, impide que los niños detecten las propias señales de hambre y saciedad y convierte el rato de comida en un momento aversivo.

El sentido común nos dice que conviene no angustiarse si cuesta aplicar algunas de estas pautas. Mejor buscar siempre la complicidad y alianza con nuestros hijos en lo posible, generando en el espacio de la comida un momento de relación padres-hijos y de curiosidad y disfrute con los nuevos alimentos, etc. No olvidéis que los niños se alimentan de comida, y del amor de quien los alimenta.