Seguro que más de una vez vuestro hijo ha salido del colegio con una bolsa de caramelos, de los que no come nunca. O os ha contado que han merendado, invitados por un compañero, una chocolatina en forma de huevo. O quizás es al salir que la mamá del cumpleañero reparte chucherías. Sí. Celebrar los cumpleaños de los niños aún está asociado a comer dulces de todo tipo o alimentos con mucha sal, y por lo general, bastante industrial. Porquería, vaya. Y si en los colegios, con celebraciones testimoniales, ocurre, en las fiestas organizadas para los pequeños homenajeados, peor aún.

»Déjales, son niños, ya les vendrán las restricciones», »Anda, un día es un día, no pasa nada!», »Hay que dejarles disfrutar, no seáis tan estrictos!»

Son algunas de las frases que algún otro padre os habrá soltado alguna vez para convenceros que estéis tranquilos. Y a nosotros que tanto nos preocupa la comida saludable de nuestros pequeños nos da una rabia indescriptible. Es cierto, no hay fiesta infantil sin patatas fritas de bolsa, chucherías en la piñata, pasteles de chocolate, refrescos con gas y zumos azucarados. Un banquete, vaya. Para evitar que nuestros pequeños consuman todo este tipo de producto, realmente, solo tenemos una opción: quedarnos en casa. Y la verdad, sabe mal por el hijo que no tiene ninguna culpa que queramos que se alimente bien.

Con este panorama, hemos decidido aprovechar su cumpleaños para enseñar a los padres que se pueden celebrar fiestas un poco más saludables sin que los invitados se lo pasen mal! A ver que os parecen:

  • las patatas fritas de supermercado se pueden sustituir por chips de verduras, que se pueden hacer en el horno o comprar a granel, en este tipo de establecimiento. Es una forma de descubrir un gusto nuevo de las judías, la remolacha, la calabaza o el calabacín.

  • los bocadillos de crema de cacao pueden tener igual de éxito que los elaborados con algarroba. En muchas tiendas tienen la crema ya lista para untar, pero si queremos, la podemos hacer nosotros mismos con la harina. De esta forma, los bocadillos serán más nutritivos y nos ahorraremos el azúcar y el chocolate, que lo podemos reservar para otro plato.

  • para que haya fruta, podemos construir algunas brochetas atractivas de color e incluso fundir un poco de chocolate para verterlo encima. Combinación espectacular a la que ningún niño se resiste.

  • el guacamole y el humus, con tostadas o picos, son una buena opción para añadir algo salado a la merienda lejos de las aceitunas cargadas de sal

  • para la tarta, podemos hacerla con sirope de ágave en vez de azúcar. Es un poco más difícil que quede esponjosa pero vale la pena!

  • y si queremos imitar las »chuches», hay la posibilidad de añadir golosinas de frutas, que si tenemos tiempo, también pueden ser caseras

Estamos seguros que con este menú, que no hay que olvidar que a los adultos también nos gustará, los niños comerán, saltaran, bailaran, se perseguirán y reirán igual que siempre. Su cuerpo, nos lo agradecerá, sobre todo, si tenemos en cuenta que cualquier niño tienen más de 20 compañeros y por lo tanto, más de 20 fiestas de cumpleaños al año. Como mínimo.