Ya hace días que los catálogos de juguetes se han sustituido por algo que aún da más miedo a las familias que los reyes magos y Papá Noël juntos: los disfraces!

Carnaval se acerca y la mayoría de nosotros ya hemos recibido la temible circular del colegio donde se nos concreta a qué tenemos que dedicar buena parte de nuestro tiempo libre de las próximas semanas. No sabemos qué es peor, si que nos sorprendan con un tema concreto sin demasiado margen de elección o que nos dejen libertad absoluta. Sólo decidir de qué vamos a disfrazar a los niños -o qué lo decidan ellos- ya nos lleva tiempo y, si quieres evitar comprar directamente un vestido confeccionado, hace falta una semana de vacaciones del trabajo para completar nuestra obra de arte.

Pero le vamos a poner ilusión, venga, que mientras lo hacemos, podemos colgar nuestras fotos en Instagram y presumir de talento mientras esperamos comentarios halagadores.

La verdad es que apostar por el popular ‘craft’ es una buena opción si nos preocupa el medio ambiente y la ecología. Así lo reconoce nuestra experta en moda, Lola Marti, que además, destaca otras virtudes de las manualidades. Hacer el disfraz con los hijos es una excusa más para pasar un buen rato, establecer un vínculo más fuerte y acabar creando algo para guardar.

Si decidimos dar una oportunidad a nuestras manos, pues, Martí habla del material ‘más mágico’, la imaginación, imprescindible para culminar con éxito cualquier proyecto.

Entre los materiales tangibles de verdad, Martí recomienda escoger entre fieltro o cartón, los más valiosos en estas circunstancias. El fieltro es fácil de usar, se puede grabar, coser, encolar… se corta fácil y también tiene una diversidad cromática perfecta para resultar en cualquier idea. Los niños, además, ya lo conocen, cosa que les puede hacer ilusión. El cartón también es recicable y resulta más fácil y económico de conseguir y nos permite conseguir volúmenes a la vez que jugar con texturas varias, pero se tiene que vigilar de no crear, sobretodo si el niño es pequeño, vestidos demasiado rígidos que resulten incómodos al cabo de las horas.

Martí también explica que, a medio camino entre el DIY y comprar el disfraz está la opción de adquirir las telas o ropas para llevarlos a un taller y hacerlo d emanera más personalizada. No es lo mismo que trabajar en casa pero tampoco no es tan fácil como ir a una tienda y puede ser una buena idea si lo que queríamos o teníamos ganas de llevar no está.

Para inspirarse, buscar ideas, encontrar los complementos perfectos o incluso comprar el traje, hay varias tiendas que esperan esta época con muchas ganas. La mayoría de ellas tienen tienda online que nos facilita la vida. Es el caso de El Relámpago, una de las más conocidas, o Menkes, toda una institución en Barcelona. Para comprar materiales, La Bolsera es la mejor opción, también con version online.

Martí está convencida que uno de los disfraces más disputados este Carnaval será Trump, aunque quizás no es demasiado infantil. Entre los pequeños, seguro que triomfan los personajes de ‘Star Wars’ y de dibujos animados como Elena de Avalor, la Patrulla Canina y cualquier súperheroe, muy predecible. Esperamos pero, que tampoco falten los clásicos indios, vaqueros, vinkíngos, robots o animales de cualquier hábitat.

Qué, lo tenemos?